Dieciséis dueños de bingos denuncian por estafa a la mayor sala de juego de Valencia
Aseguran tener pruebas de que dan regalos e hinchan los premios con jugadores-gancho
Los dueños de dieciséis bingos de Valencia han denunciado ante el Juzgado de Instrucción número 8 de la ciudad y ante la comisión técnica del juego de la Generalitat Valenciana al bingo Sala Valencia, el mayor de la ciudad, por un presunto delito de estafa y por prácticas irregulares que incluirían la dádiva de regalos a los clientes, lo que ha generado sendas investigaciones judicial y policial.
Las denuncias, presentadas el pasada día 17, incluyen un amplio informe escrito y un disco compacto con filmaciones realizadas por los detectives O. Morellá Ortín e I. García Fernández en las que, según los denunciantes, se recogen las pruebas de esas presuntas irregularidades de la Sala Valencia, cuyos responsables han negado las acusaciones.
El colectivo denunciante, integrado por la mayoría de las salas de la ciudad, decidió alertar a la policía después de comprobar la repentina y abultada fuga de clientes de sus negocios y que habrían ido a parar al nuevo bingo, abierto el pasado 30 de septiembre en los bajos de una manzana de fincas de la calle Cuenca.
Ante la sospecha de que pudiera haber «algún fraude» para captar a sus clientes, decidieron contratar los servicios de una agencia de detectives, que, durante cerca de un mes, investigó los hechos. Según la denuncia, el informe de Morellá y García permite concluir que «tanto en el interior de la sala como en sus alrededores actúa una red, perfectamente organizada, compuesta por entre 15 y 18 miembros que, actuando con el máximo secreto, se dedica diariamente a jugar cada uno de ellos 18 cartones de bingo por partida utilizando las máquinas automaticas, pagando los cartones con dinero que les es entregado por un representante de la sala que, normalmente, suele ser uno de los jefes de sala, quien lo hace tomando todo tipo de precauciones para no ser detectado». Los denunciantes sostienen que ese dinero proviene «de la tesorería» de la citada sala, que de esa forma «se vería favorecida», tanto por el aumento del importe de los premios en juego en cada partida como por servir «de reclamo para atraer a clientes» por ese mayor importe. Según ellos, esa acción se complementa con otras «como ofrecer todo tipo de regalos a los clientes» que incluirían «obsequiarles los jueves con mariscadas gratuitas».
El informe añade, además, que cuando esos jugadores-gancho cantan los premios «o bien destinan su importe a continuar jugando por cuenta de la empresa o bien reintegran su importe a la misma».
La denuncia cifra en 32.400 euros diarios el incremento de la cantidad en juego que se produce con esa presunta estafa cometida al poner a jugar a «diez personas contratadas» con 180 cartones por cada una de las 120 partidas que se celebran por sesión. Según la denuncia, los jugadores-gancho serían familiares directos y amigos de algunos empleados y responsables del bingo denunciado que el informe identifica con todos sus datos personales.